martes, 18 de agosto de 2009

Conciencia robada


En la sombra de tu huerto fresco
destejo madejas de sueños tiernos,
deambulo a tientas por ruinas nuevas
y amanezco perdido de tí.

Te descubro ausente de mí,
enredada en otras sabanas,
entrelazada a otras piernas,
empapada de otro sexo.

Maldigo, llanto y me embeleso
por lo tan amado y perdido
y me traiciono culpable,
como esquirol de mi propia causa.

Recupero mi conciencia robada
entre grito y lamento culpable.
Trago la amarga saliva
que ahoga mi reseca garganta.

Mi mano inquieta te busca
y a dos centímetros te encuentra,
entre la vera de mi almohada
y la sombra de tu huerto fresco.

Nihil Ninth, 2009

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