miércoles, 12 de agosto de 2009

Muerte en la Orilla




Austeramente embarcado en pensamientos propios
que ve reflejados en palabras ajenas,
sobre sedosos y calidos lechos color marfil...

Sentado, casi ahogado por el aroma crepusculario,
inhala el dulzon humo que desprende su pipa ajada
por el fuego la picadura y la salitre de un mar
que solo reflejala ancianidad que destila su figura.

Y el ritmo perpetuo le mece como lo haria una madre,
y el tenue arrullo de un romper de olas
le sabe a nana... a canto de sirena...
a suave latido...a fria caricia...

Su mirada ciñe ahora el horizonte
en busca de blancas telas henchidas por el viento
y sus pensamientos, humanidad y aliento se pierden...
ganado barlovento.

Nihil Ninth, 2009.

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